RELATO DE CLAUDIO MONTEFLAVO
Leon de Greiff
Enviado el 31 de agosto de 2026
Como llegamos a la venta
—desde donde, a lo hondo, se oye el río—
desmontamos de las cabalgaduras:
en las piedras cantaron los espolines
canción de estrellas teñidas de sangre...
—Ah de la venta! ah de la venta!
Cantaron nuestras vozarrones.
Luego cantaron canción de burbujas
y de cristales, las copas traslúcidas.
E inquirimos por el tesoro de la venta serrana:
Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
En la venta se cruzan vientos duros
—la venta, en la garganta de la sierra desnuda—.
Cantaba el viento, cantaba el viento.
Allá en el fondo, a lo hondo, la línea del río
y el treno del río.
Luego de la canción de las burbujas
cantó el fuego en las piedras del hogar.
Cantaba la sangre peán de lujuria.
Más tarde iban cantando las estrellas
vigías, su silenciosa música.
Y rezongaban preces las viejas de la venta...
Tornamos a inquirir:
—¿dónde está María-Luz, de los bezos de moras?
Ya se irá, ya se va, si no se ha ido.
Y volvimos a las cabalgaduras piafantes.
La Cruz del Sur en la linde del monte y el cielo.
Cantó el hierro en los cantos redondos.
Callados iniciamos el descenso
por el camino en caracoles y en escalas;
por el camino en lumbre tamizada de violetas;
por el camino en perfumes del viento que susurra;
por el camino en perfumes ásperos del monte;
por el camino en músicas de las aguas dormidas
y de las aguas que se despeñan.
De su prisión de vidrio verde
saltó el claro cristal: gorjear de burbujas
y del perfume del anís montañero.
Íbamos silenciosos. Cada cual dialogaba tácitamente con su amigo de vidrio.
Mas uno de nosotros —el viandante de la barba taheña—
cantó, cantó (que taladró la noche
con su voz recia) El Rey de los Alisos,
malamente... E inquirió con voz más ruda:
—¿qué se haría el tesoro de la venta?
Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
Tornó a cantar la voz de las burbujas
y del claro cristal... Y al río, al fin, llegamos...
—¿Si Nuño Ansúrez no nos pasa en la barca...?
—Bah! da lo mismo!
—Bah! da lo mismo!
Nueva canción de vidrio y de burbujas
y fresco trasegar diamantes vívidos.
Media noche. En las márgenes del río
qué limpia media noche!
Esta es la selva
de múrice y de oro!
Esta es la abierta vida innúmera!
—¿Y qué se haría el tesoro de la venta?
—¿Dónde está María-Luz, de ojos de hulla,
de melena de hulla, y boca sombreada...?
Ya se irá, ya se va, si no se ha ido...
Sobre el autor
Leon de Greiff · 1895–1976 · Colombia
Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Häusler (Medellín, Colombia; 22 de julio de 1895 - Bogotá, Colombia, 11 de julio de 1976), conocido como León de Greiff, fue uno de los más destacados poetas del siglo XX en Colombia. Utilizó diferentes seudónimos para firmar sus obras, entre los cuales Leo Le Gris, Matías Aldecoa, Sergio Stepanski y Gaspar von der Nacht son los más conocidos. De Greiff fue de los primeros impulsores del movimiento literario los Panidas de Medellín en 1915, grupo de trece intelectuales de ideas renovadoras en literatura y arte que iniciarían las nuevas tendencias en dichas disciplinas en Colombia. En ese movimiento participaron, además, el filósofo Fernando González y el caricaturista Ricardo Rendón. La poesía de León de Greiff busca la sonoridad y es rica en propuestas lingüísticas asimiladas por algunos críticos al culteranismo o neobarroco poético. De amplia cultura, De Greiff utilizó un vocabulario y giros del castellano antiguo, no siempre fáciles de comprender, así como profundos conceptos filosóficos varios, tanto de Occidente como de Oriente, a los que acudió desde su juventud.
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Género: poema · Fuente: poesias · enlace