Los bielleses, gente dura
Anónimo: Occidente
Enviado el 21 de octubre de 2026
Un campesino iba un día hacia Biella. El tiempo era tan malo que casi no se podía avanzar por las calles. Pero tenía un compromiso importante y seguía su rumbo con la cabeza gacha, contra la lluvia y la tempestad.
Encontró a un anciano que le dijo:
—¡Buenos días! ¿Adónde vas, buen hombre, con tanta prisa?
—A Biella —dijo el campesino sin detenerse.
—Podrías decir al menos: “si Dios quiere”.
El campesino se detuvo, encaró al anciano y le replicó:
—Si Dios quiere, voy a Biella; y si Dios no quiere, debo ir igual.
Ahora bien, ese anciano era el Señor.
—Entonces irás a Biella dentro de siete años —le dijo—. Mientras tanto, salta a ese pantano y quédate allí.
Y el campesino súbitamente se convirtió en rana, dio un brinco y se quedó en el pantano.
Pasaron siete años. El campesino salió del pantano, se transformó en hombre, se enfundó el sombrero en la cabeza, y reanudó su marcha.
A los pocos pasos, volvió a encontrarse con el anciano.
—¿Adónde vas, buen hombre?
—A Biella.
—Podrías decir: “si Dios quiere”.
—Si Dios quiere, bien; si no, ya sé cuál es el trato, y sé cómo ir solo a ese pantano.
Y no hubo modo de sacarle otra respuesta.
FIN
Sobre el autor
Anónimo: Occidente
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Género: cuento · Fuente: ciudadseva · enlace