La camisa del hombre feliz
León Tolstói
Enviado el 17 de octubre de 2026
En las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero lejos de mejorar, el estado del zar parecía cada vez peor. Le hicieron tomar baños calientes y fríos, ingirió jarabes de eucalipto, menta y plantas exóticas traídas en caravanas de lejanos países. Le aplicaron ungüentos y bálsamos con los ingredientes más insólitos, pero la salud del zar no mejoraba. Tan desesperado estaba el hombre que prometió la mitad de lo que poseía a quien fuera capaz de curarlo.
El anuncio se propagó rápidamente, pues las pertenencias del gobernante eran cuantiosas, y llegaron médicos, magos y curanderos de todas partes del globo para intentar devolver la salud al zar. Sin embargo fue un trovador quien pronunció:
—Yo sé el remedio: la única medicina para sus males, señor. Solo hay que buscar a un hombre feliz: vestir su camisa es la cura a su enfermedad.
Partieron emisarios del zar hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil: aquel que tenía salud echaba en falta el dinero, quien lo poseía, carecía de amor, y quien lo tenía se quejaba de los hijos.
Sin embargo, una tarde, los soldados del zar pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea:
—¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir?
Al enterarse en palacio de que, por fin, habían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría. El hijo mayor del zar ordenó inmediatamente:
—Traigan prestamente la camisa de ese hombre. ¡Ofrézcanle a cambio lo que pida!
En medio de una gran algarabía, comenzaron los preparativos para celebrar la inminente recuperación del gobernante.
Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante, mas, cuando por fin llegaron, traían las manos vacías:
—¿Dónde está la camisa del hombre feliz? ¡Es necesario que la vista mi padre!
—Señor —contestaron apenados los mensajeros—, el hombre feliz no tiene camisa.
FIN
Sobre el autor
León Tolstói · 1828–1910 · Imperio ruso
Lev Nikoláievich Tolstói (Yásnaya Poliana, 9 de septiembre de 1828-Astápovo, 20 de noviembre de 1910), conocido en español como León Tolstói, fue un escritor ruso. Es considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Sus dos obras más famosas, Guerra y paz y Ana Karenina, están consideradas como la cúspide del realismo ruso, junto a obras de Fiódor Dostoyevski. Fue nominado para el Premio Nobel de Literatura todos los años consecutivamente de 1902 a 1906 y recibió nominaciones para el Premio Nobel de la Paz en 1901, 1902 y 1910; el hecho de que nunca ganara es una gran controversia del premio Nobel.
Nacido en una familia aristocrática rusa en 1828, es mundialmente conocido por las novelas Guerra y paz (1869) y Ana Karénina (1877), a menudo citadas como pináculos de ficción realista. Primero alcanzó el éxito literario en su juventud con su trilogía semiautobiográfica, Infancia, Adolescencia y Juventud (1852-1856), y Relatos de Sebastopol (1855), basada en sus experiencias en la Guerra de Crimea. La ficción de Tolstói incluye docenas de cuentos y varias novelas cortas como La muerte de Iván Ilich (1886), Felicidad conyugal (1859) y Hadji Murat (1912). También escribió obras de teatro y numerosos ensayos filosóficos.
En la década de 1870, Tolstói experimentó una profunda crisis moral, seguida de lo que él consideró un despertar espiritual igualmente…
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Género: cuento · Fuente: ciudadseva · enlace