Elisa la flaca
Hermanos Grimm
Enviado el 2 de septiembre de 2026
La flaca Elisa pensaba de modo muy distinto que el holgazán Enrique y la gorda Trini, a quienes no había modo de sacar de la cama. Se desvivía trabajando de la mañana a la noche, y obligaba también a trabajar a su marido, el larguirucho Lorenzo, de tal manera, que el pobre lo pasaba peor que un asno bajo la carga de tres sacos. Pero todo resultaba inútil; ni tenían nada ni conseguían prosperar lo más mínimo. Una noche, estando acostada y tan rendida que apenas podía menearse, los pensamientos no la dejaban conciliar el sueño. Despertó a su marido de un codazo en las costillas, y le dijo:
– Escucha, Lorenzo. ¿Sabes qué he pensado? Pues que si me encontrase un escudo y alguien me regalase otro, pediría prestado un tercero y tú me darías uno; y así, con los cuatro, compraría una vaca joven.
No le pareció mal la idea al hombre:
– Claro que – observó – no sé de dónde voy a sacar yo el escudo que tú quieres que te dé. De todos modos, si tuvieras el dinero y te bastase para comprar una vaca, obrarías santamente poniendo en práctica tu ocurrencia. Me encanta pensar – añadió – que la vaca pudiera tener una ternerita; al menos podría, de cuando en cuando, tomarme un vasito de leche.
– La leche no sería para ti – replicó la mujer -, pues la ternera habría de mamar para que engordara y pudiésemos venderla bien.
– Cierto – asintió el marido -; mas un poquitín de leche, bien podría tomármela; ningún mal habría en ello.
– ¿Y qué sabes tú de vacas? – replicó la mujer-. Haya o no mal en ello, no lo quiero, y por mucho que te emperres no probarás una gota de leche. ¡Grandullón, nunca estás harto! ¿Crees que voy a dejar que te tragues lo que tanto sacrificio me ha costado?
– Mujer – contestó Lorenzo -. Cállate o te arreo una bofetada.
– ¡Cómo! – exclamó ella – ¡te atreves a amenazarme, glotón, pícaro, gandul! – y trató de agarrarlo de los pelos, pero el larguirucho esposo se incorporó y, sujetando con una mano los desmirriados brazos de Elisa, con la otra le apretó la cabeza contra la almohada y la mantuvo así hasta que la mujer se cansó de echar pestes y se quedó dormida. Lo que ignoro es sí, al despertarse al día siguiente, continuó buscándole camorra o si se marchó en busca de los escudos que necesitaba.
*FIN*
Sobre el autor
Hermanos Grimm · 1785–1863
Los hermanos Grimm (die Brüder Grimm o die Gebrüder Grimm), Jacob Grimm (Hanau, Hesse, 4 de enero de 1785-Berlín, 20 de septiembre de 1863) y Wilhelm Grimm (Hanau, Hesse, 24 de febrero de 1786-Berlín, 16 de diciembre de 1859), fueron eruditos, filólogos, mitólogos, investigadores culturales, lexicógrafos y escritores alemanes que coleccionaron y publicaron juntos folclore y libros durante el siglo XIX. Están entre los primeros y más conocidos coleccionistas de cuentos porque popularizaron relatos orales tradicionales como La Cenicienta (Aschenputtel), El príncipe rana (Der Froschkönig), La pastora de ocas (Die Gänsemagd), Hansel y Gretel (Hänsel und Gretel), Rapunzel (Rapunzel), Rumpelstiltskin (Rumpelstilzchen), La bella durmiente (Dornröschen) y Blancanieves (Schneewittchen). Su colección clásica de cuentos de hadas, Cuentos de la infancia y del hogar (Kinder- und Hausmärchen), se publicó por primera vez en dos volúmenes en 1812 y 1815.
Los hermanos nacieron en la localidad de Hanau, estado de Hesse-Kassel, actual Alemania, aunque vivieron casi toda su infancia en la cercana Steinau an der Strasse. La muerte de su padre en 1796 empobreció a la familia y afectó a los hermanos durante años. Estudiaron en la Universidad de Marburgo, donde comenzaron su tarea vital de investigar la historia antigua de la literatura y el idioma alemán, incluidos los cuentos populares. El auge…
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Género: cuento · Fuente: ciudadseva · enlace